LA DEIDAD DE DIOS Y EL ENGENDRAMIENTO DEL HIJO DIVINO
Por: Jose Rivas. 6 de julio de 2024
Para el CEDEM – Canal en la Escuela de Edén a Edén
Cristo salió de Dios en los días de la eternidad (Miqueas 5:2), es posible comprender este asunto en los límites en que Dios lo ha revelado; Jesús dijo yo salí de Dios (Juan 8:42); pero también dice la Biblia que Jesús es Unigénito (Juan 1:14), el Unigénito es el Único engendrado. Lo cual deja a Cristo en la posición de ser el Único Ser que salió de Dios. Pero la Biblia enseña que en el Hijo de Dios habita toda la plenitud de la Deidad (Colosenses 2:9) lo cual pone a Jesús en la siguiente posición, El Único Ser que salió de Dios, el Único ser Igual a Dios (hebreos 1:3, Filipenses 2:6), con toda la plenitud de la Deidad. Luego es a través de la Divinidad/Deidad, (el Macro atributo inherente que define a Dios), como Dios, transfirió/heredó (Colosenses 1: 19, hebreos 1:4, Juan 5:26) la Divinidad a su Único Hijo que salió de su Ser. Dios puede seguir siendo Dios y transferir su Divinidad a su Hijo., sin que ese Hijo sea un Dios con otra naturaleza, sino que cuando el Hijo sale de él, tiene la Divinidad que es la naturaleza de Dios, de esa manera, Dios y su Hijo son Uno, al tener la misma Divinidad (Juan 10:30, y hebreos 1:3).
Esto debe ser así porque solo con su engendramiento (Salmos 2: 7- hebreos 1:5), puede el Hijo Unigénito (Juan 1:18) tomar linaje del Padre, el Linaje es el Ser y la Deidad de su Ser. Todo, 100% en plenitud (Colosenses 2:9) es Deidad. Ese es el Hijo de Dios (1 Juan 4:15, 1 Juan 5:5)). Dios y Cristo son dos en su Ser y uno en la Divinidad (Juan 17:5). Por eso es que a Cristo también se le llama Dios (Hebreos 1:8, Romanos 9: 5; Juan 20:28). Pero en cuanto a Dios originador (Hebreos 2:9: Efesios 4:6) y Soberano del Universo (1 Corintios 15: 28, 1 Timoteo 1:17; Juan 1:18, 1 Timoteo 6:16) El Padre lleva el Título de Dios, sin que ello, le quite Divinidad a su Hijo. El Padre es el Dios de nuestro Señor Jesucristo (Hebreos 1:9); puesto que él dijo: “voy a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17). De esa manera Dios es Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.
Dios tiene un Hijo Literal llamado Jesucristo, el que tiene al Hijo tiene la Vida, el que no tiene al Hijo no tiene la vida. (1 Juan 5: 12; Juan 1:4) La salvación depende de que aceptemos a Cristo como el Hijo real y literal de Dios; tanto que este es el testimonio que Dios nos ha dado y esta vida está en su Hijo (1 Juan 5:11). La manera como podemos vencer el Pecado, es si Aquel que fue engendrado por Dios, es decir, Cristo (Salmos 2:7 y Hebreos 1:5) nos guarda para que el maligno no nos toque. Así está escrito en 1 Juan 5:18.
El Apóstol Juan en su segunda epístola nos recuerda que Dios es el Padre, y que Cristo es el Hijo de Dios, y lo es en Verdad (2 Juan 3.) Juan aclara que Jesús es el Hijo de Dios en verdad, no es una puesta en escena, una metáfora, una analogía o un recurso del lenguaje figurado. Juan nos insiste que es en Verdad el Hijo de Dios; en toda regla el Hijo Literal de Dios. Es Hijo en Verdad, y lo es también en Amor, puesto que es de su misma esencia, salido de él; y de acuerdo con la revelación que Dios le dio a Juan, el amor consistió en que Dios envió a su Hijo Unigénito, no uno adoptado o nombrado por decreto; el nos amó primero y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4: 9-10), porque él fue entregado (Juan 3:16) /inmolado desde antes de la fundación del mundo (Apocalipsis 13: 8). Y el apóstol Pedro agrega que “fuimos rescatados… con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros”. (1 Pedro 1:19-20)
Él nos amó primero (1 Juan 4:10), nos amó cuando ni siquiera estábamos aquí; desde esos días en la eternidad, ya el pensamiento de Dios era para el bien de nosotros. (Jeremías 29:11), el profeta Jeremías agrega: que Dios le dijo: “con amor eterno te he amado”. (Jeremías 31:3), y todo aquel que crea y se apropie de ese amor vivirá por la eternidad (Juan 17:3) para ver cumplir la promesa de que ese amor si es eterno. Es en verdad. Por ahora tenemos este testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.
Y cuando hablamos de estas cosas, no estamos siguiendo fabulas ingeniosamente inventadas (2 Pedro 1:16), ni siguiendo filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres (Colosenses 2:8) sino que estamos integrando lo espiritual con lo espiritual. Ya que por instrucción divina la palabra de Dios debe ser para nosotros: “Mandato sobre mandato, Línea sobre línea, línea sobre línea, Un poco aquí, un poco allá.” (Isaías 28:13)
El Hijo en verdad debía ser el Hijo Unigénito, porque fue el Plan de Dios mostrar su amor a través del Hijo (1 Juan 4:9), alguien salido de su seno (Juan 16:28; Juan 8:42); ¿De qué otra manera sería Hijo en Verdad, sino era saliendo del Ser de su Padre? Cuando Dios creó a Adán y Eva anunció que los haría a su imagen y semejanza; y Adán proclamó: que Eva era carne de su carne, hueso de su hueso. Pero Jesucristo el Unigénito engendrado de Dios NO FUE CREADO. Sino que salió del Padre (Juan 8: 42), y dice el texto Bíblico “Jehová me poseía ya de antiguo” (Proverbios 8: 22. Juan 14:10); no está revelado como pudo ser eso posible. Solo esta revelado que al salir de Dios, El (Hijo) es espíritu de su espíritu (Lucas 4:18) y Deidad de su Deidad (Colosenses 2:9), resplandor de su Gloria, y la misma imagen de su sustancia (Hebreos 1:3). En verdad es Hijo de Dios. Tal como lo mencionó el Centurión Romano por inspiración divina “Verdaderamente este era el Hijo de Dios” (Mateo 27: 54), Pedro lo había dicho por inspiración directa del Padre “Tu eres el Cristo el Hijo del Dios Viviente” (Mateo 16: 16 -17), y todos los Apóstoles lo confirmaron en sus epístolas.
La biblia enseña que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al Mundo (2 Corintios 5:19), ¿Pero como es que Dios reconocido como el Padre (1 Corintios 8:6), estaba en Cristo en la Tierra y también estaba en el Cielo sentado en su Trono (Mateo 18:10; Mateo 6:9; Mateo 5:48)? Fue a través de su eterno poder y Deidad (Romanos 1:20) como Dios estaba en Cristo, y el era Deidad de la Deidad de su Padre. Dios estaba realmente en Cristo, el Padre participa así realmente de la salvación con su Hijo; el Padre se afligía en sus aflicciones y compartía el amor de Dios por la raza caída, por eso Jesús dijo el Padre mismo os ama (Juan 16:27); y luego conecta este amor con su salida de Dios. Es hermoso como la Biblia se conecta para explicar la gran verdad: Que el Padre hizo un gran desprendimiento de sí al dar (Juan 3:16) a su Hijo Unigénito que salió de su Ser /permitir que él se entregase (Hebreos 9:14) como garantía, para morir por el Pecador.
A través de la Deidad, Dios estuvo en Cristo reconciliando consigo al mundo (2 Corintios 5:19). El no es un Dios enojado y Tirano que envía a su Hijo y se aleja hasta ver que fluya la sangre para contentarse y aceptarnos, sino que Dios estaba en Cristo, en su Hijo; con su Deidad participaba, se involucraba, recibía la aflicción de las aflicciones de su hijo único que en su naturaleza humana recibía la crueldad de los tormentos a que fue sometido para salvarnos; el Padre tiene contentamiento (Isaías 42: 1) en su Hijo, a quien ama con un amor eterno que nadie podría entender (Juan 10 :17; Juan 17:26); si, él Padre estaba ahí, rescatándonos, se cumplió la promesa, Dios mismo vendrá y os salvará (Isaías 35:4). Se cumplió lo prometido: se llamará Enmanuel que significa Dios con nosotros (Isaías 7;14).
La Deidad de Dios en su Hijo habitando en medio de nosotros (Juan 1:14); y el apóstol Juan agrega: que cuando eso ocurrió “vimos su gloria, gloria del Unigénito del Padre lleno de gracia y de Verdad”; Verdad de Dios que no miente (Numero 23:19), antes sea Dios veraz y todo hombre mentiroso (Romanos 3:4), y quien es mentiroso?, el que niega al Padre y al Hijo (1 Juan 2: 22) porque su Hijo es Hijo literal en Verdad y Amor (2 Juan 1:3).
Cuando dice vimos su Gloria (Manifestación de Deidad), Gloria del Unigénito del Padre – del único Hijo del Padre – es porque su Gloria había sido compartida con él (Hijo) allá en los días de la eternidad, por eso Jesús pudo decir: Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese. (Juan 17: 5). Antes que el mundo fuese es cuando no existía el Tiempo.
El segundo engendramiento de Cristo (Hebreos 1: 5-6), también fue posible por la operación de Dios, el Padre, que puso en acción su Eterno poder y Deidad. El texto sagrado dice: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. (Lucas 1:35). De modo que Dios con su Espíritu (Deidad en Acción) por el Poder que tiene dirigió la encarnación. Así entonces el Hijo Unigénito de Dios fue engendrando otra vez, ahora con una naturaleza Humana, que se mezclaba misteriosamente con la Divina del primer engendramiento (Miqueas 5:2; Juan 8:42). En el Libro de hebreos el Padre exclama: “y otra vez, Yo seré a él Padre y el me será a mi Hijo” Hebreos 1: 5-6.
Es importante notar que el Hijo de Dios en la encarnación no lo Engendró un Ser O Individuo llamado Espíritu Santo, que se me menciona en la doctrina Trinitaria como otro SER, llamado “Dios Espíritu Santo” (no se menciona este nombre en la biblia); sino que a Jesús lo Engendró Dios, el Padre, a través de su Espíritu, que es Santo, que es Su propio Espíritu, de él, y no OTRO SER, porque Dios dijo no con espada ni con fuerza, sino con MI espíritu (Zacarías 4:6). Así que quien engendró a Cristo en el vientre de su Madre, no fue otro SER, llamado TERCER SER DE LA TRINIDAD, sino que fue el Padre, con su Propio Espíritu que procede de él (Juan 14: 26), al proceder de Dios, que es el Padre, es Santo, por eso se llama Espíritu Santo, y por lo tanto el Santo ser que nacería sería llamado Hijo de Dios. (Lucas 1: 35). El Padre dice, el me será otra vez Hijo (hebreos 1: 5-6). Es por esta intervención de Dios con su Deidad, que Jesús es Hijo de Dios tanto en el Primer engendramiento allá en los días de la eternidad (Miqueas 5:2), cuando salió de él, como espíritu de su espíritu, Deidad de su Deidad, Ser de su Ser; y en el segundo cuando fue engendrada su naturaleza humana (Hebreos 10:5) en el vientre de María. Vemos que las dos naturalezas del Hijo de Dios: La Divina y la Humana, fueron engendradas por una operación de Dios, el Padre, con su eterno poder y Deidad.
De modo que podemos concluir que Cristo al ser Hijo Unigénito engendrado por Dios, cuando salió del Padre, trajo consigo la Deidad/divinidad, cualidad de Dios que pudo manifestar a la humanidad, porque a Dios nadie le ha visto, y el Unigénito que está en el seno del Padre, el le ha dado a conocer (Juan 1:18). Y para venir Cristo a este mundo a manifestar a Dios su Padre, también fue engendrado por él. Lo cual confirma a Dios como el Padre, siempre y en todo caso (Efesios 4: 6). Por ello su mas grande reconocimiento de Dios fue el que proclamó en Juan 17:3. Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti el único Dios verdadero y a Jesucristo a quien has enviado; y el Padre llama Dios a su Hijo. (Hebreos 1: 9); porque a el le agradó que en su Hijo habitará toda la Deidad/Divinidad.
Mas de la serie Deidad del Padre y del Hijo en https://adventistasdelmensaje1888deidadpadrehijo.com/dios-y-su-deidad/
