JESUS EL HIJO UNIGENITO DE DIOS | QUE ES COMO DIOS
La Persona de Dios es el Padre, sin embargo, la naturaleza divina que está en Dios ha sido dada a su Hijo, cuando en los días de la eternidad el salió de Dios (Miqueas 5:2, Juan 8:42). Jesucristo por lo tanto es de naturaleza eterna, esa naturaleza estaba en Dios desde la eternidad pasada; y sin embargo, cuando Cristo salió de Dios, le fueron dados todos los atributos de Dios, es un ser Divino, que es Dios por naturaleza, pero no otro Dios rival, sino su Hijo Divino que es la imagen perfecta de Dios, porque la persona de Dios, es el Padre (1 Corintios 8:6 y Efesios 1:3); pero Dios ha heredado en su Hijo, el que lleve su naturaleza Divina (Hebreos 1:3, Filipenses 2:6), y reciba un nombre más excelente que todos los seres del Universo (Hebreos 1: 4), por eso el Padre le asigna el nombre de Dios ( Hebreos 1: 8), en tanto que Jesucristo tiene todos los atributos divinos, es Dios. Por cuanto el lleva la imagen perfecta de Dios, no puede ser alguien menor que Dios, sino igual a Dios (Filipenses 2:6) porque en todo representa a Dios, de esa manera nada que represente un menoscabo de la divinidad en Jesús, tiene cabida en la Biblia; en tanto Hijo de Dios con toda la plenitud de Dios (Colosenses 2:9). No solo es que sea Dios por naturaleza en razón a que porta la naturaleza eterna de Dios, sino que Dios dio a su Hijo la potestad de todo, la plenitud de todo (Colosenses 1:19). Para que cuando el Hijo actué, en realidad actúa Dios, lo que el Hijo hace, es la mismísima obra de Dios: por eso Él dijo: Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. (Juan 17:4). Por eso es que cuándo el Hijo habla, habla Dios, porque el vino en el nombre de Dios (Juan 5:43 | Juan 10:25).
El hecho que el Hijo de Dios reciba todo de su Padre (Juan 16:15), en ninguna medida lo hace menor, o con menoscabo de su divinidad; en el Cielo no existen esos complejos que manejan los humanos. Además, la facultad que el Hijo de Dios recibe es la misma facultad de Dios. Son facultades originarias. Es decir, las mismas que ha tenido Dios desde la eternidad, observemos este texto de Juan 5: 26: Porque así como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le dio al Hijo el tener vida en sí mismo. Esta facultad no es solo el tener vida eterna, sino que esa facultad implica que esa vida se sostiene por sí misma. Jesucristo por lo tanto tiene vida per sé; al salir del Padre (Juan 8 42 y Miqueas 5:2), salió con una vida autoexistente (Juan 5:26). Él es un ser que nació/salió de Dios con la facultad de SER POR SÍ MISMO. Él es Yo soy. El Ser que tiene existencia por sí mismo, vida que no puede ser quitada (Juan 10:18), en resumen, la vida de Dios. Él es la Vida. (Juan 11: 25) (Juan 14:6). Eso prueba que es Hijo Literal.
La vida de Cristo se sostiene por sí mismo. Ningún otro ser en el Universo ha recibido la misma facultad de Dios, solo Cristo tiene vida por sí mismo, al salir de Dios él tiene vida autoexistente, nadie puede quitársela (Juan 10:18), por esa razón Él se atribuyó el YO SOY (Juan 8:58), porque Él tiene vida en sí mismo. Tanto así que la Biblia dice que Él (mismo) es la vida (1 Juan 1:2 y 1 Juan 5: 12). No es una contradicción el que Cristo tenga vida autoexistente recibida de su Padre, antes es una afirmación de Divinidad. Porque en eso consiste la Divinidad. Esa prerrogativa, la tiene no por ser otro Dios autoexistente, sino por ser el Hijo de Dios (Atributo heredado). La facultad que Cristo recibió de Dios le da el atributo de ser un SER con vida autónoma, existe por sí mismo, Él puede dar su vida y volverla a tomar (Juan 10:18). El tiene la vida eterna como principio funcional de su existencia, pero tiene además la facultad de tener vida por sí mismo.
Al entregar su vida en la Cruz como Hijo del hombre, la vida de Él estuvo escondida en Dios. Volvía el Padre a contener a su Hijo (Proverbios 8:22), pero la facultad de tener vida en sí mismo no se perdió, la Divinidad, la potestad de tener vida en sí mismo no se canceló, por lo tanto, la naturaleza divina y los atributos Divinos de Cristo estaban contenidos en Dios hasta que Cristo retomó el principio funcional de la Vida, y prosiguió de nuevo con sus atributos divinos de tener vida en sí mismo, por cuanto “la muerte no podía retenerlo” ( Hechos 2: 24) debido a que Él es la Vida: Él lo repitió varias veces: Yo soy la resurrección y la vida (Juan 11: 25) Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6).
Cuando Dios quiso darnos la vida eterna nos dio a Cristo (1 Juan 2: 23-25), porque esa vida está en Él (Juan 1:4), no cualquier vida, sino la vida de Dios, y Cristo tiene la potestad de dar vida, la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor (Romanos 6:23)., de modo cuando el dio su vida en la Cruz, lo que nos estaba dando era la vida eterna como principio funcional de existencia eterna, y sufrió la muerte eterna como pago por la condenación que le causó el pecado nuestro. Solo Cristo podía hacer esa transacción, puesto que la vida sin pecado (Juan 8:46| Isaías 53:9|1 Pedro 2:22) que Él vivió como humano lo habilitó para estar por encima del poder de la muerte ( 1 Corintios 15: 56), dado que la paga del pecado es la muerte (Romanos 6:23), pero en Él no hubo pecado, por lo tanto la muerte no tenía poder sobre Él, pero aun así Él murió, Cristo no debió haber muerto, puesto que la muerte no tenía poder sobre Él, No había manera que el muriera (1 Corintios 15: 56) al no tener pecado, era imposible; por lo tanto Él murió la muerte de otros sobre los cuales la muerte sí tenía poder; es decir nosotros. (Isaías 53: 5-6 |Romanos 5:12). El para morir tuvo que entregar su vida, por eso dijo: “sino que yo la pongo de mí mismo” (Juan 10: 18); de tal manera amo Dios al mundo, que entregó a su Hijo (Juan 3:16), y al entregarlo, Él (Cristo) puso su vida, nada ni nadie podía quitar la vida al Santo de Dios que vivió una vida perfecta, sin embargo, el murió. El en realidad entregó su vida. Él se entregó para ser inmolado (Apocalipsis 13:8) por nuestros pecados. Dio su vida en expiación (Isaías 53: 10) por aquellos que eran pecadores, para librarlos de la condenación del pecado, y darles el poder para vencer el pecado, de modo que venciendo el pecado, ya esté no tenga poder sobre ellos y no les sobrevenga la muerte. La victoria sobre el pecado es la recepción de la vida eterna que es dada a través de Jesucristo (Juan 5:11). Cristo desea lograr eso en los seres humanos.
Al morir Cristo la muerte nuestra, y yaciendo en la tumba, la vida eterna estuvo contenida otra vez en Dios (su Padre), esa Vida volvía a estar contenida otro vez en la persona de Su Padre |Proverbios 8:22| luego, la Vida le fue devuelta (Hechos 3:15 y Romanos 8:11), es decir, Él tenía el derecho, la facultad para tomarla, porque al tener auto existencia, vida por sí mismo (Salió de Dios con esa prerrogativa) Dios le devolvió la vida a Jesús, porque simplemente Él la había entregado (Salmos 31: 5), su vida estaba guardada (Colosenses 3:3), al volver a la vida, Jesucristo retomó sus atributos de existencia por sí mismo que ya eran de Él. Los había depuesto voluntariamente, quedando depositados en Dios y ahora los volvía a tomar. (Juan 10: 18)
Así que la relación de Cristo con su Padre desde las edades eternas es muy estrecha; Cristo dijo yo salí de Dios (Juan 8:42), y en Proverbios, la sabiduría que es Cristo (1 Corintios 1:24): Dice “Jehová me poseía” (Proverbios 8:22), Jesús dijo yo soy en el Padre, y el Padre en mi (Juan 14:10), Él estaba en el Padre, y ahora el Padre estaba en Él; es así como Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. En el Plan de salvación es muy estrecha la relación del Padre con su Hijo. Dios, la persona del Padre, al morir Jesús debió guardar la vida+ y atributos de su Hijo, el Padre volvía a contener /poseer a Cristo. Como dice Pablo, el guardará mi depósito (2 Timoteo 1:12) El depósito de Cristo contenido en Dios: consistía en su vida eterna, su naturaleza divina, sus atributos divinos de tener vida por sí mismos entre otros que conforman su infinitud.
Vemos que tanto el Padre, que es Dios, y su Hijo que es Divino, tienen vida eterna, y vida por sí mismo (Juan 5:26), por eso es que la vida eterna (Juan 17:3) consiste en dos factores importantes: 1) en conocer al Padre, el Único Dios verdadero, el originador, y 2) a Jesucristo, su Hijo, que recibió vida original y la facultad de ser y existir por sí mismo. El Hijo que tiene la facultad del padre de tener vida por sí mismo. Porque esa vida es la misma vida que estaba en Dios (1 Juan 1: 14). Dios tiene vida y es al mismo tiempo la Vida (Juan 17:3). Por lo tanto, Dios a su Hijo le heredó el tener vida y ser la Vida (1 Juan 5: 12). Los demás seres del Universo, desde los ángeles hasta los humanos tienen la vida que Dios les dio. Pero el Hijo de Dios es la Vida.
Jesucristo tiene todos los atributos de Dios, por eso dijo: El que me ha visto a mí ha visto al Padre (Juan 14:9). La plenitud de Dios se revela en Cristo. Estas palabras dichas por Cristo a Felipe significan algo muy profundo que pocas veces es entendido en todo su significado; quiere decir que Jesucristo, como Hijo literal de Dios, es la perfecta imagen de Dios (Colosenses 1:15). Debe ser así porque Dios es perfecto y su Hijo perfecto, lo refleja exactamente a Él. Un menoscabo en el concepto de la Divinidad de Cristo, menoscaba el concepto de la Divinidad de Dios. El perfecto reflejo de Dios es Él, porque a Dios nadie le ha visto, el Unigénito que está en el seno del Padre, Él le ha dado a conocer (Juan 1:18). Esto nos lleva a Juan 10: 30. Yo y el Padre uno somos. Me has visto a mí, has visto al padre (Juan 14:9). Él dijo a Dios
Lo que Dios tiene que mostrarnos lo ha mostrado a través de su Hijo. El Hijo refleja perfectamente al Padre. Él es el resplandor su gloria (Hebreos 1: 3), la gloria del Hijo, es la Gloria de su padre (Juan 17:5), que ha sido dada a su Hijo en toda su plenitud (Colosenses 2:9), ni más ni menos.
Es la perfecta imagen de Dios, Dios fluye a través de Él., El simplemente heredó todo la plenitud de Dios (Colosenses 2:9).
En Él estaba la vida, y la vida era la Luz de los hombres (Juan 1:4). ¿Y qué vida tenía y tendrá para siempre?, la mismísima vida con que Dios ha vivido siempre, le fue dada la potestad de tener la misma Vida de Dios.
Heredó el nombre y los atributos de Dios, porque todo lo que el Padre tiene es de Él (Juan 16:15). A Él es dada toda potestad tanto en el cielo como en la tierra (Mateo 28:18). Jesucristo refleja tanto lo que es Dios, que llegó a decir, YO el Padre uno somos. Es que tiene todo lo de Dios, su Padre; en tal sentido, le dada toda la plenitud de Dios, por ello el, no puede ser menos que Dios. En tanto heredó todo lo de Dios.
Al final, en la resurrección de los muertos aquel que recibió vida en sí mismo, aquel que tiene la misma vida de Dios, el que salió de Dios con autoexistencia. Aquel que por ahora guarda el depósito de la vida de sus siervos (2 Timoteo 1:12), será el que los resucite. Porque ya está por llegar la hora cuando los muertos oirán la voz del Hijo de Dios y los que la oyeren vivirán (Juan 5: 25) esta vez se oirá la voz del Unigénito, el Único que heredó la potestad de tener vida en sí mismo. La voz de Cristo, y lo hará con voz de mando, con voz de arcángel, y una voz que suena como trompeta de Dios. Es decir con la Voz de Dios.
Por: Jose Fredys, para el Canal en la Escuela del Edén al Edén
Página: https://www.youtube.com/watch?v=0Kz3hG3WbpE
